Miami y Veracruz
El actual puerto de Veracruz fue fundado en 1519, en tanto Miami lo fue en 1896, o sea, casi 400 años después. Movido por la curiosidad y con el ánimo de encontrar explicaciones, me pregunto: ¿por qué razón Miami, hoy en día, es uno de los aeropuertos con mayor movimiento de carga internacional en EU? ¿Por qué en Florida una persona percibe 74,000 dólares al año, en tanto que en Veracruz, si acaso, alcanza los 9,000 dólares? ¿Por qué el puerto, ya conocido como la “Capital Mundial de los Cruceros” (Cruise Capital of the World) y el aeropuerto de Miami, reciben casi 60 millones de pasajeros que gastaron en 2025 aproximadamente 21,300 millones de dólares en hoteles, playas, restaurantes, vida nocturna, transporte, comida, compras, excursiones, playas, atracciones culturales y compras, en general, sustentan cerca de 1.2 millones de empleos directos e indirectos y recaudan 2,300 millones de dólares en impuestos estatales y locales, estimulan el comercio internacional y conectan Miami con América Latina, el Caribe y Europa, además de contribuir al desarrollo urbano en Downtown Miami, Brickell, etc…
¿Cómo no traer a colación los enormes beneficios que le hubiera reportado a la Ciudad de México y a nuestro país, la construcción del AICDMX, ese promisorio Hub logístico, que hubiera representado el arribo de 80 millones de pasajeros con una derrama de al menos 40 mil millones de dólares al año, más los enormes volúmenes de carga provenientes del mundo entero de gran trascendencia monetaria, fiscal y social? Fuimos, somos y, por lo visto, seguiremos siendo víctimas inmóviles y resignadas de la vesania de un terrorífico sujeto extraído del paleolítico tardío…
¿Qué decir de los 12 mil millones de dólares en inversiones en infraestructura, sistemas de carga, expansión de terminales y pistas para captar cada vez más tráfico aéreo y portuario con sus consecuentes beneficios de diversa naturaleza en Miami, sin olvidar el arribo de cientos de empresas multinacionales, así como la organización de convenciones y de reuniones internacionales de alto poder adquisitivo?
¿Qué sería de Miami sin ese colosal puerto y ese envidiable aeropuerto, ambas fuentes de una riqueza enorme, propias de la conjunción de una certera estrategia política y del talento y audacia empresariales?
Veracruz tendría que haber funcionado de buen tiempo atrás como motor clave de desarrollo, recibiendo millones de pasajeros al año impulsando hoteles, restaurantes y al comercio local, manejando grandes volúmenes de carga, generando decenas de miles de empleos directos e indirectos, atrayendo miles de millones de dólares de inversión extranjera y proyectos de infraestructura beneficiando la economía local y a la nacional y disparando brutalmente el PIB.
La oferta turística de Veracruz resulta incomparable con la de Florida, pues aquella cuenta con abundantes recursos naturales, proyectos mineros de excelencia, magníficos ecosistemas que van desde el nivel del mar hasta cimas montañosas, litorales riquísimos, dunas, manglares, selvas tropicales y bosques de niebla en las zonas altas, ríos, cascadas y lagunas, aguas cristalinas (que contamina el gobierno), zonas arqueológicas, pueblos mágicos, una ubicación geográfica estratégica comercial, enormes posibilidades agrícolas y ganaderas y sobre todo energéticas, una gran diversidad cultural y turística, en resumen, Veracruz es un mar de riquezas si, además, no se olvida su envidiable folklore.
A pesar de lo anterior, el PIB entre Miami y Veracruz también resulta incomparable, así como en la calidad de vida. Las explicaciones se encuentran en la catástrofe educativa, en la ausencia de un Estado de derecho, en la corrupción de sus gobernadores y funcionarios, en la impunidad, en la apatía social, en la falta de obras de infraestructura, en la inseguridad jurídica, en la carencia de empresarios dotados de una gran visión comercial, en la práctica de la evasión fiscal, en los peculados, en las amenazas de los carteles, en la insalubridad, o en todos esos factores unidos.
No se ven soluciones cercanas, porque a la actual administración le importa todo menos el bienestar y la salud de los gobernados, y a la población, tampoco parece preocuparle la pérdida de grandes oportunidades ni el desastre de su Estado. ¿Los veracruzanos van a volver a elegir a más pitecantropus morenitus para reconstruir su Estado?